Vaca Muerta quedó en el centro de un nuevo conflicto geopolítico después de que Estados Unidos reclamara limitar la presencia de empresas chinas en uno de los principales yacimientos de hidrocarburos no convencionales del mundo, ubicado en Neuquén.
El planteo fue realizado por el embajador estadounidense en la Argentina, Peter Lamelas, durante su participación en el AmCham Energy Summit 2026, donde cuestionó el modelo de funcionamiento de las compañías vinculadas al Gobierno chino y advirtió que su participación podría desalentar la llegada de nuevos inversores extranjeros a la cuenca.
El conflicto por Huawei y la infraestructura de datos
La tensión se concentró en un proyecto de la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén (CALF), distribuidora eléctrica y de internet de la provincia, que negocia con el gigante tecnológico chino Huawei el despliegue de una red de fibra óptica y un centro de datos para dar conectividad a las operaciones de Vaca Muerta.
Según denunció la cooperativa, directivos de CALF recibieron mensajes y una carta del embajador Lamelas y de un agregado económico de la embajada estadounidense en los que se les advertía que, si continuaban con el acuerdo con Huawei, el Gobierno de EE.UU. podría restringir o revocar las visas de ingreso a ese país de entre 16 y 18 directivos y miembros de la sindicatura de la entidad.
“El ingreso a EE.UU. es un privilegio, no un derecho”, afirmó Lamelas en declaraciones a la prensa, y sostuvo que la seguridad de los datos es una cuestión de seguridad nacional, especialmente en una zona donde operan empresas estadounidenses como Chevron y otras petroleras internacionales.
Desde la embajada china en Buenos Aires respondieron acusando a Washington de interferir en decisiones comerciales argentinas y de utilizar la seguridad como herramienta de presión, y describieron las advertencias sobre las visas como un “chantaje con visados” que vulnera la soberanía argentina.
Durante su exposición en el AmCham Energy Summit, Lamelas explicó que China exige a las empresas que le den al Estado chino acceso a cualquier dato que pasa por su tecnología y redes de inteligencia artificial, y aseguró que “todo está controlado por el Partido Comunista chino”.
En ese sentido, el diplomático afirmó que esta situación no solo representa un problema de seguridad, sino que además podría afectar la llegada de nuevos inversores extranjeros interesados en desarrollar proyectos en Vaca Muerta, uno de los activos energéticos más importantes para la economía argentina y para las compañías estadounidenses que ya operan en la cuenca.
Washington considera a Vaca Muerta infraestructura crítica para la matriz energética argentina y la relación bilateral, y ve la posible instalación de tecnología china en redes de datos de la cuenca como un riesgo de ciberseguridad y espionaje, acusación que Beijing rechaza.
El acuerdo entre CALF y Huawei busca modernizar la infraestructura tecnológica de la cooperativa, con la instalación de alrededor de 3.200 kilómetros de fibra óptica y la creación de un centro de datos que daría soporte a las operaciones petroleras y gasíferas de Vaca Muerta.
Huawei ya trabaja con YPF en el data center de la petrolera estatal, lo que amplía la relevancia estratégica del caso y expone al Gobierno nacional a un dilema geopolítico entre sus relaciones con Washington y Beijing.
Desde CALF respondieron al embajador estadounidense pidiendo que brinde información que permita comprobar el vínculo de Huawei con el Partido Comunista Chino y defendieron su derecho a elegir proveedores en el marco de la legislación argentina.
La controversia se originó en julio, cuando el gerente de Tecnologías de la Información de CALF comenzó a recibir mensajes de WhatsApp del agregado de Asuntos Económicos de la embajada estadounidense, Andrew Dilts, consultando si existía la posibilidad de “terminar” el acuerdo con Huawei y advirtiendo sobre la nueva política de restricción de visas.
Recién a principios de agosto, la cooperativa envió una nota a la Cancillería argentina notificando el incidente y solicitando su intervención, mientras el caso ganaba visibilidad en la prensa y en redes sociales.
El conflicto se da en un momento en que Estados Unidos busca profundizar su presencia en Vaca Muerta y analizar alternativas de financiamiento para obras estratégicas, como el proyecto de transmisión eléctrica AMBA I, mientras China intenta consolidar su posición como proveedor tecnológico en el sector energético argentino.











