Luego de que encendiera las alarmas tras recostarse en el suelo después de convertir el penal de la victoria del Barcelona ante el Celta de Vigo por 1-0 el miércoles, se informó el parte médico de Lamine Yamal este jueves: una lesión en el tendón de la corva de su pierna izquierda (músculo bíceps femoral) que lo deja afuera el resto de la temporada y con la que llegaría con lo justo al Mundial.
«Las pruebas realizadas han confirmado que el jugador del primer equipo Lamine Yamal padece una lesión en el tendón de la corva de su pierna izquierda (músculo bíceps femoral). El jugador seguirá un plan de tratamiento conservador. Lamine Yamal se perderá el resto de la temporada, y se espera que esté disponible para el Mundial», comunicó el Barcelona a través de sus redes sociales.
Si bien no se informó un tiempo aproximado de recuperación, desde este jueves hasta el último partido del Barcelona en la temporada, que es la última fecha de LaLiga frente al Valencia, hay una distancia de 31 días. Y hasta el primer partido de la selección de España en el Mundial, 53 días. Este será el plazo total que tendrá Lamine para recuperarse desde acá hasta el debut de la Furia Roja, que será vs. Cabo Verde el 15 de junio a las 13:00.
Es decir que el delantero llegaría con lo justo físicamente a la Copa del Mundo pero sin ritmo futbolístico. Restará ver con cuánta eficiencia transita su recuperación y cómo lo acompañarán también, desde ese lugar, en la selección.
Una baja durísima para el Barsa en esta recta final en LaLiga, porque a pesar de que la ventaja en la tabla puede ser importante (es líder con nueve puntos de distancia sobre el Real Madrid), sin su joya, el margen puede achicarse.
Iban 39 minutos cuando el pibe encaró dentro del área y Yoel Lago lo bajó. Penal claro. Y ahí nomás, con la personalidad que lo viene marcando desde que irrumpió en Primera, el propio Yamal agarró la pelota y se hizo cargo. Un minuto después, zurdazo seco, palo derecho y adentro. 1-0 y festejo que parecía abrir otra noche a su medida.
Pero no. Porque casi sin tiempo para disfrutarlo, todo cambió. Tras la ejecución, se recostó en el césped, se tomó la zona afectada y enseguida se notó que no era una molestia más. Preocupación automática en el banco y en sus compañeros que lo rodearon para saber que le había ocurrido. En su lugar entró Roony Bardghji y el foco dejó de estar en el resultado para pasar directamente a su estado físico.
“Hay que ver mañana a ver qué pasa. Tendremos un pronóstico claro. Lo que nos llegue, habrá que aceptarlo. No es fácil. Es una lastima”, había anticipado el técnico Hansi Flick en la conferencia de prensa posterior, cruzando los dedos para que sea lo menos grave posible.















