El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, volvió a marcar diferencias con la gestión del presidente Javier Milei y cuestionó la demora del Gobierno nacional en atender los reclamos planteados por las provincias. “El Presidente está convencido de que esto se va a resolver y se va a solucionar. El problema es que los tiempos de Milei no son los tiempos de la gente”, afirmó.
Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista en la que el mandatario salteño se refirió a la situación económica y social del país, a la relación entre la Nación y los gobernadores y a la falta de respuestas frente a distintas demandas del interior.
Uno de los principales planteos de Sáenz estuvo relacionado con la necesidad de avanzar en los subsidios destinados a las zonas cálidas. El gobernador sostuvo que las familias del norte argentino enfrentan mayores costos para acceder a servicios esenciales, especialmente durante los períodos de altas temperaturas, debido al uso intensivo de equipos de refrigeración.
En ese sentido, reclamó medidas que contemplen las particularidades climáticas y sociales de las provincias del norte. La demanda por una tarifa eléctrica diferenciada para las zonas cálidas es uno de los temas que los gobernadores vienen planteando ante la administración nacional.
Sáenz también cuestionó el estado de las rutas nacionales que atraviesan Salta y otras provincias del norte. “El que viaja y ve las rutas que van hacia el norte realmente son cráteres”, sostuvo, al advertir que desde hace aproximadamente dos años y medio no se realizan tareas suficientes de conservación y mantenimiento.
El mandatario afirmó que las provincias ya no pueden continuar asumiendo responsabilidades que corresponden al Estado nacional. “Ya no nos podemos seguir haciendo cargo de todo y mirando hacia otro lado”, expresó al referirse al deterioro de la infraestructura vial.
En otro tramo de la entrevista, Sáenz cuestionó la idea de que el equilibrio fiscal, por sí solo, permita resolver las dificultades que atraviesan los argentinos. “Con el equilibrio fiscal no se come, no se cura, no se educa ni se hacen rutas”, afirmó.
Si bien el gobernador reconoció la importancia de ordenar las cuentas públicas, planteó que la política económica también debe contemplar las necesidades concretas de la población y garantizar la prestación de servicios esenciales.
Su crítica se centró en el desfasaje entre los objetivos macroeconómicos del Gobierno nacional y los tiempos que demandan las familias, los trabajadores, las provincias y los sectores productivos para obtener respuestas. En ese marco, consideró que la reducción del gasto no puede traducirse en la paralización de obras, el abandono de las rutas o la falta de asistencia a las jurisdicciones.
Sáenz mantuvo durante buena parte de la gestión de Milei una postura de diálogo y acompañó varios proyectos impulsados por el oficialismo en el Congreso. Sin embargo, en los últimos meses profundizó sus cuestionamientos por la quita de fondos a las provincias y por la falta de inversión nacional en áreas estratégicas.
El gobernador sostuvo que Milei está convencido de que la mejora de las variables económicas terminará resolviendo los problemas del país, aunque remarcó que ese proceso puede demandar un tiempo que la sociedad no está en condiciones de esperar.
“Los tiempos de Milei no son los tiempos de la gente” se convirtió así en la síntesis de su planteo: la necesidad de que las decisiones nacionales contemplen la urgencia de los reclamos sociales y regionales, especialmente en provincias alejadas del centro del país.
Las expresiones de Sáenz se suman a los cuestionamientos de otros gobernadores que reclaman mayor previsibilidad en la distribución de recursos y la reactivación de obras públicas. Entre las demandas aparecen el mantenimiento de rutas, los subsidios energéticos, la continuidad de programas sociales y el financiamiento de servicios básicos.
En el caso de Salta, el deterioro de las rutas nacionales es considerado un problema prioritario por su impacto en la seguridad vial, el transporte de pasajeros, la actividad productiva y la conexión entre las localidades del interior.
Con sus declaraciones, el gobernador volvió a reclamar una relación más equilibrada entre la Nación y las provincias. Si bien ratificó la importancia del diálogo institucional, advirtió que el Gobierno nacional debe acelerar las respuestas frente a problemas que afectan de manera directa la vida cotidiana de los ciudadanos.











