El sector turístico salteño advirtió que la provincia atraviesa una etapa de baja demanda, menor rentabilidad y estadías más cortas, y reclamó una estrategia integral para revertir la situación. Aunque el último fin de semana largo dejó un repunte en la capital, los empresarios sostienen que no alcanza para compensar la debilidad estructural que arrastra la actividad.
Empresarios hoteleros y gastronómicos advirtieron que Salta “no le encuentra la vuelta” a la recuperación del turismo. Reclaman promociones, mayor promoción del destino y acciones concretas de cara al verano, en un contexto de ocupaciones moderadas, costos altos y visitantes que permanecen menos días.
El turismo de Salta atraviesa un momento de alerta. Si bien el fin de semana largo por el Día de la Diversidad Cultural dejó una ocupación hotelera del 62% en la ciudad capital y un impacto económico estimado en más de $2.500 millones, desde el sector advierten que esos resultados no reflejan la dificultad que viene atravesando la actividad durante los últimos años.
La preocupación principal es que el movimiento turístico se concentra cada vez más en fines de semana largos, eventos y escapadas breves, mientras que las estadías se acortan y el gasto total pierde fuerza. A nivel nacional, durante el último feriado viajaron 1.490.400 personas, pero la estadía promedio bajó de 2 a 1,8 días y el impacto económico real cayó 2,2% respecto de 2025.
Ese comportamiento golpea directamente a hoteles, restaurantes, agencias, transportistas, guías y comercios. Con menos noches de pernocte, la facturación baja aunque lleguen visitantes, y se reduce la posibilidad de sostener empleo, inversiones y servicios durante los meses de temporada baja.
Informes sectoriales señalan que el turismo provincial atraviesa una etapa de fragilidad, con caída sostenida de arribos y pernoctes desde 2022 hasta el cierre de 2025, en un escenario de mayores costos y menor demanda.
Durante el verano de 2026, la ocupación hotelera en la primera quincena de enero rondó el 35% en la capital y el 40% en el promedio provincial, muy por debajo del 55% histórico para esa época. Desde entonces, empresarios del sector vienen reclamando políticas de emergencia y un cambio de rumbo en la promoción del destino.
Las vacaciones de invierno aportaron un respiro: el Gobierno provincial informó la llegada de 267.628 turistas. Sin embargo, los operadores calificaron la temporada como moderada y remarcaron que julio no alcanzó para revertir meses de baja actividad y pérdida de rentabilidad.
Qué piden desde el sector
Los referentes turísticos plantean la necesidad de activar promociones, reforzar la comunicación de Salta en los principales mercados emisores y diseñar una agenda que genere motivos concretos para viajar y quedarse más noches.
También reclaman una estrategia que articule a Nación, provincia y municipios, con foco en conectividad, eventos, gastronomía, enoturismo, naturaleza y turismo de reuniones. El objetivo, según advierten, es evitar que la provincia dependa exclusivamente de los feriados y recuperar un flujo más estable durante todo el año.
La advertencia del sector llega en un momento clave. Salta ya mira hacia el verano y hacia los últimos fines de semana largos del año. Para los empresarios, el desafío no es solo atraer visitantes, sino lograr que se queden más tiempo, consuman más servicios y dejen un impacto económico real en toda la provincia. Si no se encuentra una salida integral, advierten, la caída del turismo puede profundizarse y afectar a uno de los principales motores de la economía salteña.











