El presidente peruano José María Balcázar confirmó ayer, tras una audiencia privada en el Vaticano, que el Papa León XIV viajará a Perú durante la primera quincena de noviembre de 2026. El anuncio reavivó de inmediato las especulaciones sobre una gira sudamericana del Pontífice que podría extenderse a Argentina y Uruguay, en lo que sería el primer viaje papal a la región en casi cuatro décadas.
El mandatario peruano, que se reunió durante casi dos horas con el Santo Padre en el Vaticano, detalló que la visita papal se extendería entre ocho y diez días e incluiría un recorrido por las ciudades de Lima, Chiclayo, Piura, Cusco y Pucallpa, con la posibilidad de sumar Puno e Iquitos al itinerario final.
El vínculo del Papa León XIV con Perú es profundo: fue obispo de la diócesis de Chiclayo durante casi una década antes de ser llamado a Roma en 2023, y tiene ciudadanía peruana. De hecho, en sus primeras palabras como Pontífice, saludó en español a la multitud en la Plaza de San Pedro recordando a su «querida diócesis de Chiclayo». El presidente Balcázar destacó el entusiasmo del Papa por regresar y recordar la gastronomía local, como el loche, el cabrito y el arroz con pato.
Argentina, a la espera de una confirmación,la confirmación oficial de la visita a Perú encendió las alarmas en Buenos Aires, donde las autoridades ya vienen gestionando la posibilidad de recibir al Pontífice. El presidente argentino, Javier Milei, ya había calificado en mayo pasado como «altamente probable» una visita de León XIV al país para noviembre, como parte de una gira latinoamericana.
Las gestiones diplomáticas se remontan a febrero, cuando el canciller Pablo Quirno entregó en Roma una carta de invitación firmada por Milei. A fines de mayo, el propio Quirno escribió en redes sociales que había llevado al presidente «la buena noticia que hará feliz a todo el pueblo argentino» y que «solo resta definir la fecha». Fuentes vaticanas señalaron que la visita a Perú estaría vinculada con una posterior escala en Argentina y Uruguay, dos destinos que habían quedado pendientes durante el pontificado de Francisco.
Sin embargo, en ámbitos eclesiásticos prevalece la cautela. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, afirmó que «hay muchas posibilidades ciertas» de que el Papa venga, pero pidió ser prudentes y esperar la confirmación oficial de la Santa Sede, que suele formalizar las agendas papales con unos cinco meses de anticipación. Hasta el momento, el Vaticano no ha emitido una comunicación formal a la Conferencia Episcopal Argentina, un paso necesario para avanzar en la organización.
De concretarse, la visita del Papa León XIV a Argentina marcaría un hito, ya que sería la primera de un Pontífice al país desde 1987, cuando Juan Pablo II realizó una gira pastoral. También tendría un fuerte valor simbólico, ya que permitiría concretar el viaje que el Papa Francisco, fallecido en 2025, siempre deseó hacer a su tierra natal pero nunca pudo realizar















